
Artefactos en Claude Cómo convertir PDF en una página web real (con imágenes y todo)
Este vídeo se sale un poco del guion habitual de la serie. En vez de una plantilla de prompt para el aula, pruebo algo que sirve para cualquiera con un documento ya escrito: convertir un PDF en una página web real, aprovechando mi propio CV y mi portfolio de materiales didácticos como caso de prueba.
De dos PDF a una página web
El punto de partida fueron dos documentos que ya tenía preparados: mi CV en PDF y un portfolio con capturas de las infografías que he ido creando (materiales de programación, inteligencia artificial, robótica educativa, situaciones de aprendizaje, proyectos) junto con capturas de mi web MonteSTEAM y de mi canal de YouTube.
El primer encargo fue directo: una página web de una sola pieza, con diseño limpio y colores claros, descargable como HTML junto con todas las imágenes del portfolio, destacando lo que pudiera interesar a alguien que quisiera contratarme para dar clases de preparación de oposiciones. Ese último matiz importa: no es lo mismo un CV genérico que uno que resalta, por ejemplo, que soy autor colaborador de una publicación oficial de Recursos Educativos Abiertos de la Junta de Andalucía, algo que pesa mucho para quien busca formadores con aval oficial.
Un detalle técnico que vale la pena explicar: las imágenes que aparecen en la web no son capturas de pantalla nuevas, son las imágenes reales que ya estaban incrustadas dentro del PDF original, extraídas y recortadas a su tamaño justo. Eso significa que la calidad final depende de la calidad con la que se guardó el PDF, pero también que no hace falta rehacer ningún material gráfico que ya tuviera hecho de antes.
De una página a un sitio completo
Con la primera versión ya funcionando, el siguiente paso fue una pregunta natural: ¿podría convertir esto en un sitio de varias páginas, una por cada especialidad? La respuesta fue sí, y el resultado son seis páginas conectadas por el mismo menú de navegación: inicio, programación, inteligencia artificial, robótica, proyectos y ciencia ciudadana, y una página central de "sobre mí" con el perfil completo, la experiencia docente y el apartado de oposiciones.
Cada página reutiliza las imágenes ya extraídas del portfolio, organizadas según a qué especialidad pertenece cada infografía, y todas comparten una única hoja de estilos. Esto último es la parte que más rinde a largo plazo: si en el futuro quiero cambiar un color o una tipografía, lo cambio una sola vez y se actualiza en las seis páginas a la vez, en lugar de tener que editar cada una por separado.
Por qué esto no es solo un truco para currículums
La idea de fondo se puede aplicar a cualquier documento ya escrito: apuntes de clase en PDF, un dossier de un proyecto, una memoria técnica. Si el contenido y las imágenes ya existen, convertir eso en una página web deja de ser un trabajo de maquetación desde cero y se convierte en un trabajo de organización: decidir qué contenido va en qué página, cómo se conecta todo, y qué se quiere destacar según quién vaya a leerlo. Ese último punto, adaptar el énfasis según la audiencia (en este caso, centros que buscan formadores para oposiciones), es la diferencia real entre un PDF convertido a HTML sin más, y una página que realmente ayuda a conseguir algo.



