
Ponle a la IA un abogado del diablo antes de creerla Claude IA
Le pedí a la IA una recomendación concreta: “¿cuál es la mejor forma de motivar a un grupo de 1º de ESO para que se interese por la programación?” Contestó, en pocas frases y con total seguridad: dales un programa ya hecho y pídeles que lo “rompan” ellos mismos —cambiar valores, colores, mensajes, sin ninguna teoría previa— para que la curiosidad llegue antes que el concepto. Sonaba bien. Tan bien que estuve a punto de aceptarla tal cual. Le pedí entonces que hiciera de “abogado del diablo” contra su propia respuesta, y aparecieron seis puntos débiles reales que la primera respuesta no había mencionado en ningún momento. Aquí tienes el proceso completo, para que lo repitas con cualquier recomendación, argumento o plan que una IA te dé con la misma seguridad.
El problema que resuelve
Ya conoces la plantilla “leer-evaluar-regenerar”: lees la respuesta de la IA, la evalúas con tu propio criterio, y si no vale, le pides que la regenere. Funciona bien, pero depende por completo de que tú, solo, detectes el fallo o el matiz que falta — y una respuesta bien redactada y segura de sí misma es fácil de aceptar sin más, precisamente porque suena razonable y no deja ver sus propios límites. El abogado del diablo cierra ese círculo: en vez de evaluar tú en solitario, le pides a la propia IA que haga parte de ese trabajo, jugando a ser su crítico más duro.
Lo que necesitas antes de empezar
- La app de Claude (o cualquier IA), en un chat nuevo.
- Cualquier recomendación, argumento o plan que la IA te dé con seguridad y en pocas frases — cuanto más “cerrada” suene, mejor funciona el ejercicio.
- Ningún conocimiento previo de programación.
Paso 1 — Pide una recomendación concreta, en pocas frases
Escribe algo como: “¿cuál es la mejor forma de motivar a un grupo de 1º de ESO para que se interese por la programación? Dame una técnica muy concreta, en pocas frases.” Pedirla corta y segura de sí misma es intencional: es la versión que más se parece a lo que aceptarías sin pensarlo dos veces.
Paso 2 — Antes de aceptarla, fíjate en lo convincente que suena
Léela de nuevo y pregúntate: “¿la aceptaría tal cual?” Si la respuesta es que sí, ese es exactamente el momento en el que hace falta parar: cuanto más fácil es aceptar algo sin pensarlo, más falta hace comprobarlo.
Paso 3 — Pide que se contradiga a sí misma
Escribe: “Ahora haz de abogado del diablo: critica tu propia recomendación anterior. Busca sus puntos débiles, en qué grupos o situaciones fallaría, y los argumentos en contra más fuertes que tendría un profesor escéptico.” En nuestro caso, aparecieron matices como estos: presupone una autonomía que no todo el alumnado tiene a esa edad (“premia a los que ya vienen motivados y pierde a los que más lo necesitan”); la curiosidad espontánea no es universal ni gratuita; gestionar treinta programas “rompiéndose” a la vez es difícil de monitorizar y casi imposible de evaluar; sin una secuencia después que conecte esa curiosidad con conceptos estructurados, el efecto se diluye en una semana; y si el ejemplo falla por una causa técnica ajena a la pedagogía, el mensaje que llega es justo el contrario del buscado. Ninguno de estos puntos apareció en la primera respuesta.
Paso 4 — Ponle nombre a la técnica
Esto es pedirle a la IA que haga de “abogado del diablo”: tomar el papel de quien defiende la postura contraria, aunque sea la suya propia, para forzar que salgan los contraargumentos antes de que tú aceptes nada. No cambia lo que la IA sabe — cambia el ángulo desde el que se lo pides, y con eso basta para que aparezcan matices que la respuesta “amable” no mostraba.
Paso 5 — Decide con la vista completa
Con las dos respuestas delante —la recomendación y su propia crítica—, decide: ¿la usas tal cual, la ajustas con lo que ha señalado la propia IA, o la descartas? La decisión sigue siendo tuya. El abogado del diablo no la toma por ti: solo se asegura de que la tomas con la información completa, no con la versión más favorable.
Avisos
Que la IA encuentre puntos débiles en su propia respuesta no significa que estuviera mal — significa que ahora la conoces con sus límites, que es justo lo que hace falta para decidir con criterio. Y no hace falta memorizar los prompts exactos: la idea de fondo (pedir que se contradiga antes de aceptar nada) funciona igual con cualquier redacción parecida.
Idea para llevarte a casa
Una respuesta convincente y bien redactada no es lo mismo que una respuesta completa. La próxima vez que una recomendación de la IA te suene demasiado bien para pararte a comprobarla, esa sensación es justo la señal de que hace falta pedirle que se contradiga a sí misma antes de aceptarla.




