
Genera ejercicios de programación en 3 niveles con IA con Claude Code
Preparar el mismo ejercicio de programación para tres niveles distintos —desde alumnado que nunca ha programado hasta quien ya tiene base real de código— suele significar escribirlo tres veces a mano: tres enunciados, tres plantillas, tres soluciones, tres rúbricas. En este vídeo construyo, hablando con Claude y sin tocar una línea de código, una herramienta que hace ese trabajo por mí. Y en mitad de la grabación pasa algo que vale más que la propia herramienta: le pido una cosa, me da otra, y lo corrijo con una sola frase directa, sin explicaciones de más. Aquí tienes el proceso completo, paso a paso, para que lo repitas tú mismo.
El problema que resuelve
Adaptar un ejercicio a distintos niveles de clase no es solo “hacerlo más fácil o más difícil”: cambia el vocabulario, la cantidad de comentarios en el código, si se explica con analogías o con términos técnicos directos, y hasta qué casos límite merece la pena comprobar. Hacer eso tres veces, para cada ejercicio nuevo del curso, es el tipo de trabajo repetitivo que se puede delegar sin perder calidad — si se sabe pedir bien.
Lo que necesitas antes de empezar
- Acceso a Claude (en este caso, Cowork, con el ordenador conectado para guardar los archivos directamente en una carpeta real).
- Ninguna clave de API de pago: si no la tienes, díselo tal cual — la herramienta se puede rediseñar para no necesitarla.
- Un tema de ejercicio decidido de antemano (aquí, la Ley de Ohm y, más adelante, condiciones
if/else).
Paso 1 — Pide la herramienta con un objetivo concreto
En vez de pedir “algo de programación”, pide algo accionable: “una herramienta que genere ejercicios de programación adaptados a mis niveles de clase, en Python”. Espera a que te haga preguntas antes de que se ponga a construir nada — dónde guardar el proyecto es una de las que puedes esperar.
Paso 2 — Si te falta algo, dilo tal cual, sin explicar cómo arreglarlo
El plan inicial pedía una clave de API de pago para que la herramienta llamara directamente a la IA. Bastó con decir “no tengo esa clave, cámbiame lo que sea” para que la propia herramienta se rediseñara sin necesitarla. No hace falta saber la solución técnica — solo decir con claridad cuál es la limitación real.
Paso 3 — Pide el primer ejercicio de prueba
Con el esqueleto ya listo, pide un ejercicio concreto y de qué fórmula o concepto quieres partir: por ejemplo, la Ley de Ohm (voltaje = intensidad × resistencia), adaptada a tus niveles reales de clase. El resultado, por cada nivel: un enunciado, una plantilla con huecos para rellenar, la solución completa, y una rúbrica de evaluación.
Paso 4 — Cuando la respuesta no es lo que pediste, corrige con una frase corta
Aquí está el momento más útil de todo el proceso. Se pidió “explícale al alumnado las condiciones, un if/else básico” y lo que llegó fue el guion de un vídeo — razonable, pero no lo que hacía falta. La corrección no necesitó ni un párrafo: “no, lo que yo quiero es que me generes ejercicios de condiciones para los tres niveles.” Con esa sola frase, la herramienta entendió y generó exactamente lo que hacía falta, aplicando la misma lógica que ya tenía montada.
Paso 5 — Deja que trabaje, y no esperes que sea instantáneo
Una IA que está generando doce archivos (cuatro piezas × tres niveles) no lo hace de golpe: escribe, se detiene, retoma. No es un buscador que responde al momento — es más parecido a delegarle una tarea a alguien y ver cómo la completa por partes.
Avisos
- Todo el trabajo puede quedar guardado en dos sitios a la vez —en tu espacio de trabajo con la IA y directamente en tu ordenador—, lo que te permite subirlo después a un repositorio (GitHub) sin pasos intermedios.
- Dar al alumnado la posibilidad de generarse sus propios ejercicios tiene una cara b: quien solo quiera copiar la solución sin rellenar la plantilla, no va a aprender nada. Eso no lo arregla la herramienta — lo decide cada profesor, según cómo plantee el ejercicio y la confianza con su grupo.
- Corregir un malentendido con la IA no requiere una disculpa ni una explicación larga: una frase directa, diciendo qué querías en realidad, suele bastar.
La idea para llevarte a casa
Esto no sirve solo para adaptar contenido por curso — sirve para adaptarlo por alumno, al ritmo real de cada uno, sin que eso multiplique tu trabajo de preparación. Y el siguiente paso, cuando te sientas cómodo con la herramienta, es dejar que sea el propio alumnado quien aprenda a pedir sus ejercicios con el mismo esqueleto: leyendo el plan y rellenando la plantilla como parte del aprendizaje, no como un atajo para saltárselo.



