Cerramos la robustez mínima antes de pensar en abrir MonteIA a la red del centro: un límite de 20 peticiones por minuto por IP con slowapi, para que un bucle, un fallo o varias personas preguntando a la vez no colapsen una API que corre sin GPU.
Antes de pensar en abrir MonteIA a más de un ordenador, primera pieza de robustez: un filtro que rechaza mensajes desproporcionados y los intentos más habituales de manipular el system prompt (prompt injection), con el aviso honesto de que es una barrera básica, no una garantía de seguridad.


