Proyecto Peridotita 6: ¿Está más caliente Sierra Bermeja desde el incendio? Lo que se puede comparar y lo que no
Introducción
Cuando empezamos a mirar la temperatura de superficie de Sierra Bermeja con el sensor térmico de Sentinel-3, la primera intuición fue sencilla: “la zona quemada estará más caliente que el bosque de alrededor, se verá a simple vista”. La realidad ha sido más complicada — y ese propio proceso de darnos cuenta de por qué las primeras comparaciones no servían es, en sí mismo, una lección de cómo se hace ciencia de verdad. Esta entrada cuenta el camino completo: los intentos que no funcionaron, por qué no funcionaron, y la comparación que finalmente sí nos da una respuesta razonable.
🔬 Pregunta de investigación
¿Está la superficie de la zona quemada de Sierra Bermeja notablemente más caliente en verano ahora que antes del incendio, más allá de lo que haya podido cambiar el clima general de la región en estos cinco años?
🛠️ Cómo reproducir el filtro de temperatura (para que lo hagáis vosotros)
Todo lo que veréis en esta entrada viene de una capa de datos que no está activada por defecto en Copernicus Browser — hay que buscarla y configurarla a mano. Aquí va el paso a paso completo, para que cualquiera pueda repetirlo desde cero.
- Entra en browser.dataspace.copernicus.eu y busca vuestra zona de estudio (Sierra Bermeja, Genalguacil, o Jubrique).
- En BUSCAR, en el desplegable de fuentes de datos, escribe “L2 LST” y elige la colección Sentinel-3 SLSTR L2 LST (¡ojo! no la L1B, esa es la pensada para mar y no sirve para tierra). Ajusta el rango de fechas a la que os interese y busca una imagen con poca nubosidad.
- Pulsa “Visualizar” en el resultado que cubra vuestra zona.
- En el panel de capas (a la izquierda), en vez de la capa “LST” que viene predefinida, entra en “Personalizar” → pestaña “Script de usuario”.
- Pega este código, sustituyendo lo que haya por defecto:
javascript
//VERSION=3
const blue_red = [
[295, 0x2b83ba], // 22°C - fresco
[300, 0xabdda4], // 27°C
[305, 0xffffbf], // 32°C
[310, 0xfdae61], // 37°C
[315, 0xd7191c], // 42°C
[320, 0x7f0000], // 47°C - muy caliente
];
const viz = new ColorRampVisualizer(blue_red);
function setup() {
return {
input: [{
bands: ["LST", "dataMask"]
}],
output: [{
id: "default",
bands: 4
},
{
id: "browserStats",
bands: 1
},
{
id: "index",
bands: 1,
sampleType: "FLOAT32"
},
{
id: "dataMask",
bands: 1
},
],
}
}
function evaluatePixel(samples) {
let val = viz.process(samples.LST);
val.push(samples.dataMask);
return {
default: val,
browserStats: [samples.LST],
index: [samples.LST],
dataMask: [samples.dataMask],
};
}
- Pulsa “Aplicar”. El mapa debería recolorearse con la escala de temperatura en vez del gris/azul por defecto (que está pensado para el mar, no para tierra).
¿Por qué estos números (295-320) y no otros? Es el rango de temperaturas en Kelvin (22°C a 47°C) que tiene sentido para un verano en el sur de España. Si vuestra zona sale casi toda de un solo color (todo rojo oscuro o todo azul), significa que el rango real de temperaturas de esas fechas concretas está fuera de estos límites — subid o bajad los números del array blue_red hasta que se vea variación de color otra vez.
Para repetir la comparación año a año: una vez configurado el script, solo hay que cambiar la fecha (flechas < > junto al calendario, arriba del mapa) sin tocar el código — el filtro se queda aplicado. Así es como generamos las imágenes de 2021 y 2026 con la misma escala de colores, para que fueran comparables entre sí.
Nuestra primera idea fue sencilla: cargar la capa de temperatura de superficie (LST) de Sentinel-3 sobre toda la comarca y ver si la zona quemada resaltaba en rojo frente al resto. Lo que encontramos fue un gradiente de temperatura muy marcado de norte a sur — más frío hacia el interior montañoso, más caliente hacia la costa — que no tiene nada que ver con el incendio. Es el efecto normal de la altitud (cuanto más alto, más frío) y de la cercanía al mar (que modera la temperatura). Comparar así habría mezclado el efecto del fuego con el del relieve, sin poder separarlos.
Intento 1: comparar “norte” contra “sur” de la comarca — descartado
Nuestra primera idea fue sencilla: cargar la capa de temperatura de superficie (LST) de Sentinel-3 sobre toda la comarca y ver si la zona quemada resaltaba en rojo frente al resto. Lo que encontramos fue un gradiente de temperatura muy marcado de norte a sur — más frío hacia el interior montañoso, más caliente hacia la costa — que no tiene nada que ver con el incendio. Es el efecto normal de la altitud (cuanto más alto, más frío) y de la cercanía al mar (que modera la temperatura). Comparar así habría mezclado el efecto del fuego con el del relieve, sin poder separarlos.
Intento 2: comparar con un bosque cercano (Sierra Crestellina, Casares) — parcialmente útil, pero con matices
Después probamos a comparar la zona quemada con un macizo forestal cercano que no se quemó: Sierra Crestellina, en Casares, a una altitud parecida (900-950 m) y no muy lejos de la costa. Antes de eso, incluso, descartamos una primera zona “verde y fría” que resultó ser el valle de regadío del río Guadiaro (naranjos y aguacates cerca de San Pablo de Buceite) — verde y fresco por el riego, no por ser bosque sano, así que tampoco servía como comparación justa.
Sierra Crestellina sí es un control razonable: bosque mediterráneo real, altitud similar, sin riego. Pero seguía quedando una limitación práctica — el visor no nos dejó sacar el valor numérico exacto en Kelvin al hacer clic sobre cada píxel, así que la comparación se quedó en “se ve algo más rojo”, una impresión visual útil pero no una cifra citable.
Intento 3 (el que sí funciona): la misma zona, antes y después del incendio
La idea que finalmente da un resultado limpio es distinta: en vez de comparar dos sitios distintos el mismo día, comparamos el mismo sitio en dos fechas distintas — antes y después del incendio. Así, la altitud, la distancia al mar y el tipo de roca son exactamente los mismos en las dos imágenes; lo único que cambia es si hay bosque o no.
Para que la comparación fuera justa, elegimos dos fechas de la misma época del año (finales de junio), para no mezclar el efecto del incendio con el simple hecho de que el verano avanza:
- 27 de junio de 2021 (antes del incendio, que ocurrió el 8 de septiembre de ese año)
- 29-30 de junio de 2026 (cinco años después)
Imagen 1 — Sierra Bermeja en color real, junio de 2021 (antes del incendio)

Imagen 2 — Sierra Bermeja en color real, junio de 2026 (cinco años después)

Imagen 3 — Temperatura de superficie, 30 de junio de 2021 (antes del incendio)

Lo más llamativo de esta imagen: la zona que cinco años después sería la cicatriz del incendio aparece aquí en un azul intenso — es decir, era una de las zonas más frías de toda la comarca. Tiene sentido: un bosque denso da sombra, retiene humedad y refresca el ambiente a través de la evapotranspiración de las hojas.
Imagen 4 — Temperatura de superficie, 30 de junio de 2026 (cinco años después)

En la misma zona exacta, cinco años después, el azul se ha convertido en rojo intenso — de entre las zonas más frías de la comarca a una de las más calientes, en el mismo sitio.
Interpretación: ¿qué nos dice este cambio?
Este giro de color (de azul a rojo en el mismo lugar) es un indicio fuerte de que la pérdida de cubierta forestal ha calentado significativamente la superficie de la zona quemada — el efecto contrario y complementario al que ya documentamos en el Proyecto Peridotita 4 con el NBR: el bosque no solo tarda años en recuperar su color verde, sino que mientras tanto, su ausencia también cambia el microclima local, haciendo la zona más calurosa en verano.
Antes de darlo por una conclusión cerrada, hay que ser honestos con dos limitaciones:
- No tenemos el número exacto en Kelvin, solo la comparación visual de color entre las dos fechas — el visor de Copernicus Browser no nos dejó extraer el valor numérico píxel a píxel en esta ocasión. El cambio de azul intenso a rojo intenso es lo bastante grande como para ser un indicio sólido incluso sin cifra exacta, pero lo ideal sería completar esta entrada más adelante con la temperatura media real de la zona en ambas fechas, si conseguimos acceder a la herramienta de estadísticas de área del visor.
- Dos días concretos no son “el clima”, son solo una muestra puntual — podría ser que el 30 de junio de 2026 fuera, por la razón que sea, un día más caluroso en general que el 30 de junio de 2021 en toda la comarca (no solo en la zona quemada). Para descartar esto del todo, ayuda fijarse en zonas de la propia imagen que NO se quemaron (como los alrededores de Casares, visibles en la esquina inferior izquierda de las cuatro imágenes): si esas zonas se mantienen en un color parecido entre 2021 y 2026, mientras que solo la zona quemada cambia radicalmente, eso refuerza que el cambio es del incendio y no del clima general del día. Si esas zonas también se ven notablemente más rojas en 2026, parte del cambio observado en la zona quemada podría deberse a un verano más caluroso en general, y no solo a la pérdida de vegetación.
Conclusión
El camino hasta esta comparación ha sido tan instructivo como el resultado en sí: cada intento fallido (comparar norte/sur, comparar con una zona de regadío haciéndonos pasar por bosque sano) nos enseñó una variable de confusión distinta que había que controlar. La comparación final — misma zona, antes y después, misma época del año — es la que de verdad aísla el efecto del incendio, y el resultado visual es contundente: una de las zonas más frías de la comarca en 2021 es, cinco años después, una de las más calientes.
Queda como tarea pendiente para una próxima entrada conseguir la cifra exacta en grados, y comprobar con más detalle la evolución de las zonas de control como Casares, para blindar del todo la conclusión frente al ruido del clima diario.
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