
Postal IA (II): fondos que se ramifican solos, sin que los pinte ninguna IA
Esta entrada continúa la anterior sobre Postal IA, la herramienta que convierte un tema en una postal con un micropoema y un fondo generado por reglas, sin ningún generador de imágenes de por medio. Entre una entrada y la otra ha pasado algo que merece decirse primero: José Luis ha probado la aplicación con LM Studio real en ROCKY, en el puerto 8002, y funciona. A partir de ahí llegaron dos peticiones concretas: un fondo «más espectacular» —¿fractales, incluso?— y que el texto aguantara cualquier cosa que devolviera el modelo, por larga que fuera.
Cuatro estilos, no uno
La primera versión del generador visual dibujaba solo un degradado con unas manchas suaves desenfocadas encima. Funcionaba, pero se quedaba corta. La respuesta fueron cuatro estilos distintos, elegidos al azar en cada postal:
- Manchas — el original: círculos suaves desenfocados sobre el degradado.
- Ramas — un árbol fractal de verdad, por recursión: una rama se divide en dos más cortas, que a su vez se dividen cada una en dos más cortas, ocho veces seguidas. Es la misma idea que un árbol de Pitágoras o un helecho: una regla mínima repetida muchas veces, que produce algo con mucho más aspecto de complejidad del que realmente tiene.
- Mandala — un único pétalo repetido girándolo N veces alrededor de un centro. Rotar y repetir basta para un patrón simétrico de aspecto elaborado.
- Ondas — varias curvas sinusoidales superpuestas, cada una con su propia altura, frecuencia y fase.
Las cuatro comparten la misma paleta curada y la misma tarjeta translúcida detrás del texto, así que el poema se sigue leyendo bien pase lo que pase debajo. Conviene decirlo tal cual es, también al alumnado si esto llega a usarse en clase: esto es composición visual con matemáticas —recursión, rotación, trigonometría—, no un modelo de difusión.
Cuando el poema no cabe
El system prompt pide entre 2 y 4 versos cortos, pero un modelo de este tamaño no siempre lo respeta al pie de la letra: un verso más largo de lo esperado, o algún verso de más, y el texto se salía de la tarjeta translúcida. La solución fue medir el texto de verdad, con un <canvas> oculto (context.measureText) que nunca se llega a mostrar, y con esa medida partir por palabras los versos que no caben, probar tamaños de letra más pequeños si aun así salen demasiadas líneas, y hacer que la propia tarjeta crezca o se encoja según el resultado final.
Cómo se comprobó
Igual que el fallo de la entrada anterior, esto no se dio por bueno a ojo: un navegador sin cabeza (Playwright) completó el proceso entero —escribir un tema, generar la postal, pulsar descargar— con un poema de prueba deliberadamente largo, de ocho líneas y versos que no cabían en una sola. El resultado: todo dentro de la tarjeta, nada desbordado, letra más pequeña solo cuando hacía falta.
Qué no hace todavía (límites honestos)
- El código de acceso (
POSTALIA_TOKEN) existe pero está desactivado por defecto: en local no pide nada; hay que definir la variable antes de abrir esto en la red del centro. - No hay límite de peticiones por minuto ni filtro de mensajes sospechosos, a diferencia de PINSAPIA. No hacen falta mientras esto corra solo en local, pero sí el día que salga de ahí.
- No hay galería ni forma de compartir la postal más allá de descargar la imagen: ese reparto quedó fuera del MVP a propósito.
Siguiente paso
Que José Luis pruebe Postal IA con varios temas seguidos en clase, o con algún grupo de confianza, y valore si el tono de los micropoemas y el aspecto de los cuatro estilos de fondo convencen tal cual están. Si el resultado gusta, el siguiente paso natural es decidir si activar el código de acceso para sacarlo a la red del centro; si no, ajustar aquí —system prompt, paletas de color, proporción entre los cuatro estilos— es mucho más barato que rehacer nada.

Etiqueta:AIDARAC, diseño generativo, fractales, ies monterroso, lm studio, mandala, PLD Engineering, postal ia, recursión, ROCKY, svg


