Si recargas la página a mitad de conversación, PINSAPIA ya no la borra — pero tampoco se queda guardada para siempre en el ordenador del aula.
PINSAPIA ya muestra, debajo de cada respuesta, qué documentos reales del centro ha usado para responder — sin pedírselo al modelo, porque Python ya lo sabe desde antes de llamarlo.
PINSAPIA ya comprueba con ast.parse() si el código que pega un alumno tiene un error de sintaxis real, antes de que el modelo se pronuncie — para que no se invente un fallo que no existe ni pase por alto uno que sí está ahí.
Una nueva función de PINSAPIA genera fichas de repaso imprimibles a partir de los apuntes reales del centro — con un giro importante: la IA solo escribe las preguntas, nunca las respuestas, para no repetir el fallo de alucinación que confirmamos esta misma semana.




